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Comer fuera o pedir a domicilio: qué sale más barato

La intuición dice que pedir a domicilio sale más caro que comer fuera, y muchas veces es así. Pero la intuición no cuenta el aparcamiento, la caña que en la terraza cuesta el doble ni el menú del día que en España lo cambia todo a mediodía. La respuesta correcta depende de quién come, qué come y cómo llegas.

Compara por persona, no por ticket

La comparación que hacemos de cabeza suele ser injusta. Ponemos el total de un pedido al lado de lo que recordamos de la última cena fuera y sacamos una conclusión. Pero un pedido puede ser para una persona o para toda la familia, y una cena fuera puede incluir copas, postre y un taxi de vuelta que ya no recordamos.

No vamos a citar medias de mercado: cambian mucho según la ciudad, la hora y el tipo de cocina, y no te dicen nada de tu caso. Lo útil es montar la cuenta a tu manera, con lo que pides de verdad y lo que gastas de verdad cuando sales.

La regla de oro es una: compara siempre el coste por persona, con todo incluido, y no el importe del pedido contra el ticket del restaurante. Con esa regla, muchas comparaciones que parecían claras dejan de serlo.

Lo que entra en la cuenta del restaurante

En la mesa, el plato suele costar menos que en la app, porque no hay comisión de plataforma. Pero aparecen otros gastos. La bebida, que en el local tiende a costar más y que rara vez dejas de pedir. El pan, el aperitivo o la ración para picar mientras esperas. El café y el postre. Y la propina, que en España es voluntaria pero que mucha gente deja.

Y el desplazamiento: gasolina y aparcamiento, el taxi o el VTC de ida y vuelta, o al menos el billete de metro. En una ciudad grande, solo eso puede superar los gastos de envío. Son costes que no aparecen en el ticket y por eso se quedan fuera de la comparación que hacemos de memoria.

Hay una excepción muy nuestra que conviene tener presente: el menú del día. Primero, segundo, postre, pan y bebida a precio cerrado en el bar de al lado del trabajo es difícil de batir con cualquier pedido a domicilio a mediodía.

Lo que entra en la cuenta del pedido

A domicilio, el plato suele costar más que en el local, porque el restaurante repercute parte de la comisión de la app. Se suman los gastos de envío, a veces una tarifa de servicio y, si quieres, la propina del repartidor. A cambio, la bebida puede salir de tu nevera, no hay desplazamiento ni rondas de cañas.

Un ejemplo hipotético para dos personas, una noche entre semana. A domicilio: dos platos de 13 € y 2,50 € de envío, 28,50 € en total, con la bebida de casa. Fuera: dos platos de 11 €, dos bebidas de 3 € y 2 € de propina, 30 €, más 4 € de aparcamiento. En ese caso, pedir sale 5,50 € más barato. Cambia una variable (ve andando, pide agua) y el resultado se da la vuelta.

El artículo sobre gastos de envío y tarifa de servicio detalla cada coste escondido del pedido.

Cuándo gana cada uno

Gana el restaurante cuando lo tienes cerca y vas andando, cuando el plato pierde mucho en el viaje y cuando salir es el plan, no solo la comida. La brasa es el ejemplo clásico: un chuletón que pasa de la parrilla a la mesa no llega igual tras veinte minutos en una caja. La pasta fresca también sufre. En el catálogo ficticio de SemFood, casas como Asador La Leña, con su brasa de encina y su chuletón para compartir, o Il Mattarello, que estira la pasta a mano cada mañana, son de las que se disfrutan mejor sentado a la mesa.

Gana el pedido a domicilio cuando el grupo es grande y todos pedirían bebida y entrantes fuera, cuando el desplazamiento es caro, cuando el plato viaja bien (pizza, bocadillos, táper) y cuando lo que quieres es quedarte en casa. El tiempo y el descanso también valen, aunque no aparezcan en la cuenta.

Cocinar en casa gana a los dos casi siempre en precio. La comparación justa, si quieres ahorrar, rara vez es pedir contra salir: es cualquiera de los dos contra tu cocina.

Haz tu propia cuenta

Para saber cuánto pesa en tu mes la costumbre de pedir, mete la frecuencia y el importe en la calculadora de gasto en comida a domicilio. Si la respuesta es mayor de lo que te gustaría, la guía de cómo gastar menos en comida a domicilio te dice qué tocar primero.

Y si parte de la gracia de pedir es elegir entre la parrilla y la trattoria italiana, en SemFood puedes hacerlo sin gastar: el pedido se simula de la carta al repartidor en el mapa, y no se cobra ni se entrega nada. Todos los restaurantes están ahí.

¿Pedir a domicilio es más caro que comer en el restaurante?

A menudo sí, porque el plato suele costar más en la app y se suman envío y tarifas. Pero la bebida, la propina y el desplazamiento pueden darle la vuelta a la cuenta en tu caso. Compara por persona y con todo incluido.

¿Por qué el plato cuesta más en la app que en el restaurante?

Porque el restaurante paga a la plataforma una comisión por pedido y suele repercutir parte de ese coste en el precio de la carta dentro de la app.

¿Qué comida merece más la pena comer en el restaurante?

La que pierde calidad en el viaje, como la carne a la brasa o la pasta fresca, y las ocasiones en las que salir es el plan. A mediodía, el menú del día también es difícil de batir.

¿Qué es lo más barato de todo?

Cocinar en casa, en la mayoría de los casos. La comparación entre pedir y salir importa sobre todo a quien ya ha decidido no cocinar.